Transtornos en la adolescencia

La adolescencia comprende entre los 12 a los 19 años regularmente, puede variar según las condiciones de cada individuo. Los más comúnes son:

 

la Cleptomanía, la Piromanía, la Mitomanía, abuso de alcohol y  drogas.

 Cleptomanía: Se trata de un “impulso” obsesivo de apropiarse de todo aquello que esta a su alcance. El robo es una manera de aliviar la ansiedad producida por esa necesidad o deseo de “obtener”. Es una enfermedad más propia de mujeres que de hombres.

 

Piromanía: Tendencia patológica a la provocación de incendios, fascinación por el fuego.

 

Mitomanía: Es un trastorno del control de los impulsos y de las emociones, donde el adolescente tiende a decir mentiras y va aprendiendo a estimularse, no solamente a hablar mentiras para salir de una situación complicada, sino también como una manera de justificarse. Cuando la enfermedad se desarrolla el adolescente termina en la etapa más crítica del mitómano. Esta etapa se caracteriza por que el individuo aprende a creerse sus propias mentiras y a darle una categoría social de realidad. Este trastorno puede llegar a ser peligroso porque el mitómano ya que no planea lo que va a decir y no tiene un orden de secuencia evaluar qué tan grande es la mentira o qué tan fuera de contexto está. El adolescente mitómano lo que tiene es una pérdida del control de sus impulsos y sus emociones con una tendencia a evitar la frustración y sus limitaciones en el orden social o personal, y justifica la mentira, la racionaliza llegando se la a creer como una manera de evadir las frustraciones y imitaciones para confrontar sus propia personalidad.

Cómo afecta a la persona. Lo afecta en el orden social, individual, familiar y de pareja. En el orden individual porque va perdiendo la credibilidad pública, nadie le cree, en el familiar porque la familia se agota, porque ya está acostumbrada a escuchar mentiras, una y varias veces ha engañado. En el ámbito social lo tienden a rechazar, incluso, le ponen apodos.

Cómo modificarla. Tiene que someterse a un tratamiento. Ningún mitómano se cura solo, por lo que es necesario la terapia. Clínicamente no podemos definirla como un padecimiento, sino que forma parte de varios trastornos, por ejemplo de los trastornos de personalidad. El diagnóstico no puede establecerse hasta los 18 años, cuando se consolida la personalidad madura. Esto, a pesar de la existencia de niños y adolescentes mentirosos. Decir mentiras puede aportar equilibrio y aliviar angustias.

La cleptomanía es el impulso casi incontrolable de robar lo cual produce una gran satisfacción, obedece a un desorden neurótico que no deja controlar adecuadamente las acciones y lleva a tomar lo ajeno, la persona siente una sensación de tranquilidad y saciedad. Este desorden es generado por una carencia afectiva que pueda tener el niño o adolescente.

El hijo cleptómano necesita ayuda urgente, pero, para estar en capacidad de ofrecerle apoyo emocional, las personas que conviven con el adolescente deben conocer mejor el problema y prepararse para enfrentarlo así evitara cometer algún error al corregirlo.

La persona que sufre de cleptomanía no toma consciencia de su problema, a veces lo hace cuando se ve envuelto en algún problema ocasionado por el hurto, para ellos constituye una acción difícil de controlar, se les hace familiar y cotidiano hacerlo. Y va asociado a ansiedad generalizada.

Es decir, cuando un joven sufre de este trastorno, el problema es más grande de lo que parece y por lo tanto necesita mayor atención. Y el mayor obstáculo es que la persona al no ser consciente de su problema, no lo acepta y eso retrasa el proceso de recuperación.

El tratamiento lo tiene que hacer necesariamente un psiquiatra o psicólogo con apoyo de la familia, consiste en terapias y algunos medicamentos.

Como ayudar al adolescente:

Observar a sus hijos, cuando llevan a casa objetos que no les pertenecen sobre todo si son cosas sin valor que bien podrían pasar desapercibidos, ya es un indicativo.

No tratar al hijo como un delincuente, porque no lo es, es una persona que está enferma, padece un desequilibrio psicológico.

Analizar la situación de su hijo y llegar a la causa del problema, la cleptomanía refleja un problema más profundo.

Reflexionar, a veces sin darse cuenta están ocasionando problemas en los hijos, por peleas o discusiones frente a ellos, en el hogar debe reinar un clima de paz y tranquilidad.

Escuchar a los hijos, ellos tienen siempre problemas que no pueden contar o no tienen la confianza para sentirse a gusto con los padres y poder confiar en ellos.

Brindarle mucha comprensión, es el primer paso para demostrarle que están a su lado y ayudarle a superar la cleptomanía.

 

 

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